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miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL PROBLEMA DE LA INMUNODEFICIENCIA: LA ACTIVACION INMUNE

Un segundo factor que contribuye a la inmunodeficiencia en los pacientes con el VIH es la supresión inmune debida al estado de activación inmunológica generalizada observada cuando existe un pobre control de la infección. La activación inmune potencia la replicación del VIH, lo que a su vez potencia la activación del sistema inmune. El desarrollo de respuestas inmunes normales está alterado por este fenómeno el cual a su vez puede alterar la adecuada expansión de clonas de células T cooperadoras antígeno específicas. También es probable que algunos productos virales, en particular las proteínas de envoltura, puedan interferir directamente con las funciones inmunes normales.
Se ha demostrado que tanto los linfocitos CD4 como CD8 expresan en su superficie moléculas HLA clase II - HLA-DR - y CD38 como marcadores de activación de éstas células. Entre la población de células CD4 son las de memoria las que mayormente expresan este marcador, y su activación inapropiada contribuye a la pérdida funcional. Las células CD8 también expresan la molécula CD38 y estudios recientes demuestran que los altos niveles de este marcador de activación son un predictor poderoso de progresión de la infección, independiente del número de células CD4 e inclusive de los niveles de viremia ó carga viral. Se ha documentado que la expresión de CD38 se correlaciona con la susceptibilidad de los linfocitos a la muerte celular programada ó apoptósis. También existen evidencias de activación de los macrófagos, con elevación de los niveles de citocinas proinflamatorias producidas por éstas células, como el Factor de Necrosis Tumoral alfa (FNT-a ) e interleucina 6 (IL-6). Todo lo anterior evidencia que la infección por VIH se asocia con una profunda alteración de la homeostasis inmune que se traduce en una desregulación de los mecanismos inmunológicos normales.

EL PROBLEMA DE LA INMUNODEFICIENCIA: LOS LINFOCITOS CD4

la infección por VIH se caracteriza por una pérdida progresiva de linfocitos T cooperadores lo que ocurre en un ambiente de activación del sistema inmune. Existe un número finito de células capaces de reconocer antígenos específicos. Al momento en que se presenta el cuadro clínico característico del SIDA, la población total de linfocitos T cooperadores ha disminuido a menos del 40% de su número normal, y presumiblemente muchas clonas desaparecen o disminuyen a niveles críticamente bajos. Esta pérdida de células T cooperadoras virus específicas indudablemente contribuye a la inmunodeficiencia. En consecuencia, si la pérdida de estas células constituye la base del desarrollo de la inmunodeficiencia, entonces la reconstitución inmunológica deberá consistir en la regeneración de esas clonas o de otras funcionalmente equivalentes. Se ha documentado que además de la pérdida numérica los linfocitos CD4 VIH específicos presentan anomalías funcionales evidenciadas por alteraciones en la proliferación, producción de citocinas y de la hipersensibilidad cutánea, desconociéndose los mecanismos que condicionan estas alteraciones.


EL SISTEMA INMUNE Y EL VIH

En el caso de la infección por VIH, estudios realizados en personas con infección crónica han detectado ambos tipos de respuestas inmunes específicas, humoral y celular. Como en otras infecciones virales, los CTL se generan en respuesta a la infección e inhiben la replicación del VIH por lo menos mediante dos mecanismos: uno es a través de la destrucción directa de las células infectadas cuyo reconocimiento es mediado por el receptor de células T - TCR por T-Cell Receptor - en el CTL. El otro mecanismo es cuando el CTL activado para matar células produce una serie de factores solubles que inhiben la replicación del VIH, los cuales incluyen a las citocinas RANTES, MIP-1alfa y MIP-1 beta, entre otras. Estas citocinas han demostrado inhibir la replicación del VIH al competir con el virus por ciertos correceptores presentes en la superficie de las células y que son necesarios para que el virus las penetre.
Una vez producidos, los CTL requieren ser mantenidos por la actividad de células T cooperadoras específicas a virus, las cuales de desarrollan a partir de células CD4 que reconocen proteínas virales que le son presentadas por los macrófagos.

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